Me parece de vital importancia profundizar en el origen de muchos de los festejos que hoy día disfrutamos en pueblos y ciudades de España ya que mucha gente hoy día percibe un abismo entre la diversión que ofrece un largo programa de fiestas y el culto a los patrones del pueblo. Este escrito está encaminado a conocer un poco más nuestras raíces, sin intención de querer persuadir a que la gente asista a celebraciones que no le interesa por la razón que sea. Cada uno puede disfrutar las fiestas del pueblo como más le parezca oportuno, es algo muy personal y respetable, por eso el programa es tan diverso. Está claro, y de esto no se escapa nadie, que pertenecemos a una cultura cristiana, aunque seas ateo o agnóstico. La mayoría de la gente estamos bautizados, comemos cerdo, muchos de los nombres más comunes, María, José, Jesús, Mateo, Lucas, Juan, Santiago y un largo etcétera, son totalmente cristianos. Casi todos celebramos el nacimiento de Jesús y nuestras vacaciones y fiestas giran alrededor del calendario cristiano. Pero ¿cuándo empezó todo esto?. Cojamos la maquina del tiempo y retrocedamos hasta la Hispania romana de Constantino, momento en que se decretó el Edicto de Milán, 313 d.c,y se aprobó la legalización del cristianismo, el cual, anteriormente a esta fecha, era perseguido. Antes de la llegada de este edicto Hispania era un collage de diferentes creencias de tipo animista que compartían espacio junto a los llamados Paleo- Cristianos, que eran los cristianos perseguidos que mencionamos antes. Además de esto, hasta la llegada de los romanos, la Península Ibérica estaba repartida en tribus y etnias de muy diferente lenguaje y en continua disputa por recursos, por eso sus poblaciones se encontraban en los altos, formando pequeños castros para poder defenderse. El Imperio Romano, mediante el proceso de romanización, unificó todos los pueblos dotándoles de una lengua, el latín, mediante la cual se podían comunicar las diferentes tribus, una religión y una provincia, Hispania, el nacimiento de España. Ya Ptolomeo en el siglo II d.c cartografió Hispania, siendo la imagen más antigua de la Península Ibérica. No cabe duda de que Roma unificó y pacificó Hispania, por eso los pueblos de época Alto Imperial se asentaron en el llano, surgiendo la Pax Romana. Aquí tenemos un claro ejemplo, como bien lo llamó Gustabo Bueno, de Imperio Civilizador, del que somos deudores hoy día, como buen ejemplo es también la Hispanidad de América. No creo que haya que decir que la lengua española es romance y proviene del latín. Podemos decir que en esta fecha de 313 d.c se extendió el cristianismo en España, forjándose un culto que desemboca en los festejos que hoy día conocemos, claro está que en muchos casos hubo sincretismo, elementos paganos que absorbió el cristianismo. Por este motivo es posible que la ubicación de la Ermita de la Virgen del Puente, anteriormente llamada Santa María, advocación muy posiblemente de época visigoda, buscase la conexión con la montaña, percibida como sagrada anteriormente. Está claro que el contacto con la montaña era fundamental ya que las gentes del lugar la consideraban sagrada y debían tener ese vínculo. Ahora remontamos unos siglos y nos encontramos con que lo que surgió después de la reconquista fue el Culto Romano, de ahí todo el arte románico y el culto a las advocaciones marianas y cristianas que las empezó a rodear festejos que iban ligados a esa liturgia. Los bailes como las jotas y las gaitas probablemente llegasen en época moderna, está documentado que ya a principios del siglo XX venían gaiteros de la parte de Soria a tocar por estas tierras, es seguro que mucho antes ya se tocara la gaita por Miedes y se bailase la jota y cantasen rondas hoy día desconocidas. Ya en el siglo XVII hay apeos practicados a la Ermita de la Virgen del Puente, esto quiere decir que ya existía esta ermita antes de la fecha de 1726, la cual aparece en la puerta del medio día de dicha ermita. El templo puede que fuese de época visigoda o románica, esto es debido al nombre que recibía el pueblo en época medieval aquí enclavado, Santa María, advocación de origen visigodo. Lo que no sabemos es cuando cambió el culto de Santa María a la Virgen del Puente, aunque tuvo que ser antes del siglo XVII, que es la fecha que aparece en el documento antes citado.
El origen y motivo de peregrinar a la Virgen del Puente es incierto pero podemos hipotetizar sobre ello. El Archivo Diocesano de Siguenza guarda una recopilación de las parroquias y Monasterios de la Diócesis durante los siglos XII y XIII en el que aparece el nombre de “Santa María de la Puente” . Aquí ya relacionan a “Santa María” con el “Puente”, claramente un añadido pero evidencia que las gentes del lugar buscan una nueva advocación más moderna y renovada. No conocemos la fecha exacta de cuando quedó por completo deshabitado el pueblo de Santa María, aunque sí se cree que pudo ser ocasionado por las rapiñas que sucedieron en el siglo XIV a causa de los Navarros que se encontraban asediados por las tropas de Juan II y el Condestable Álvaro de Luna. La leyenda cuenta que una plaga termitas acabó con el pueblo y que a causa de la crecida de los rios Cañamares y Pajares sus últimos habitantes fueron a Miedes. Dejando de lado las leyendas, lo más probable es que muchos de los últimos habitantes de Santa María acudiesen a Miedes por ser un pueblo próspero por esas fechas. Las gentes del lugar trajeron consigo el estrecho vínculo que tenían con ese monte sacro y su ermita, originando una devoción colectiva por ese lugar y su virgen que desembocó en la romería que hoy día conocemos. Anteriormente a 1980, aproximadamente, la fiesta del pueblo se realizaba el 13 de junio, San Antonio, y el día de antes se bajaba a por la Virgen del Puente para que pasase el verano en Miedes. Aquí podemos ver cómo los grupos de música y diferentes actividades están totalmente ligadas al culto cristiano, a las advocaciones, claramente compatibles y ambas esenciales. Este 22 de agosto de 2026, a causa del incendio sufrido en la Sierra Norte, se ha celebrado la Virgen de Puente en el patio de la iglesia. Lamentablemente es el segundo año que no se realiza la romería al santo lugar de Santa María, enclave que no se ha dejado de visitar desde tiempos inmemoriales. La verdad que a pesar de no haber bajado al paraje de Santa María se ha disfrutado de una buena comida en la mejor compañía, las tradicionales dulzainas no dejaron de sonar y el manteo y el vino puso, como siempre, el punto divertido y social al festejo. Esperemos que no sea nuestra generación la que vea morir una de las tradiciones más arraigadas de Miedes, de nosotros depende transmitir el amor y respeto por nuestras costumbres a las siguientes generaciones, de lo contrario quedaremos huérfanos, sin raíces, sin alma y condenados a vagar vapuleados por novedosos, cambiantes y fugaces festejos que irrumpen cada vez más en nuestras plazas y que nada tienen que ver con esta histórica tierra. Si ese día llega podemos decir que hemos fracasado como pueblo.