El sábado pasado se celebró en Miedes la fiesta de San Antonio, patrón del pueblo, coincidiendo con el día del Santo, 13 de junio, algo que no sucede todos los años, ya que habitualmente la celebración se traslada al sábado más próximo a esta fecha.
Hasta la década de los ochenta del siglo pasado, la fiesta grande de Miedes se celebraba precisamente en torno a San Antonio. Estaba estrechamente vinculada a la romería que tenía lugar el día anterior, cuando los vecinos descendían hasta el sagrado paraje de Santa María para acompañar en procesión a la Virgen del Puente hasta el pueblo, donde permanecía durante los meses de verano. Por esta razón, tanto la Virgen del Puente como San Antonio son considerados patronos de Miedes.
Con el paso de los años y el éxodo rural que afectó a gran parte de la comarca durante las décadas de los sesenta y setenta, las fiestas principales se trasladaron al mes de agosto para hacerlas coincidir con las vacaciones de quienes regresaban al pueblo durante el verano. Sin embargo, la festividad de San Antonio continúa celebrándose con gran participación y mantiene una profunda carga simbólica para los vecinos.
La jornada del sábado comenzó con la solemne misa en honor al Santo, seguida de la tradicional procesión por las calles del pueblo. Finalizados los actos religiosos, tuvo lugar el remate de los bandos, una costumbre muy arraigada en la localidad. San Antonio es además conocido como el patrono de los novios, enamorados y matrimonios, siendo habitual encomendarse a él para encontrar pareja, fortalecer relaciones o recuperar objetos perdidos.
Ya por la tarde, gracias a la colaboración de numerosos voluntarios y del Ayuntamiento, se celebró una merienda popular en la Plaza Mayor. Este momento de convivencia permitió compartir conversación, recuerdos y risas entre vecinos, familiares y visitantes. Tampoco faltó la tradicional rifa de un jamón, que contribuyó a animar aún más el ambiente festivo.
La celebración continuó con baile en la plaza hasta bien entrada la noche, poniendo el broche final a una jornada marcada por la participación y el reencuentro.
El domingo por la mañana se celebró la misa en honor a la Virgen del Puente, que también salió en procesión acompañada por los fieles. Tras ella volvió a realizarse el remate de los bandos, reafirmando la estrecha unión entre ambas advocaciones dentro de esta festividad.
San Antonio y la Virgen del Puente siguen siendo hoy un símbolo de identidad para Miedes, un festejo que reúne a vecinos y descendientes del pueblo y que demuestra que, pese a la despoblación, la vida, la tradición y el sentimiento de pertenencia continúan muy presentes en la villa.