A los pies de la Sierra de Pela, resguardado de los vientos del norte y rodeado de dehesas, montes y antiguos caminos, se encuentra Miedes de Atienza, una de las villas históricas más singulares del norte de Guadalajara.
Su historia se remonta a tiempos prehistóricos. Los valles de la Respenda, Pajares y el Cañamares conservan huellas de los primeros pobladores que habitaron estas tierras hace miles de años. Celtíberos, romanos, medievales y pastores dejaron aquí su legado, formando un territorio donde paisaje e historia permanecen estrechamente unidos.
Durante siglos, Miedes ocupó una posición estratégica entre Castilla y las tierras sorianas. Su castillo vigiló los pasos de la sierra y su nombre quedó ligado a una función histórica que aún hoy define el carácter de la villa: ser el «Portal que fue de Castilla».
Pero Miedes no es solo historia. Es también tradición viva. La devoción a la Virgen del Puente, las fiestas de San Antonio, la recuperación de los ancestrales Ojojó y las costumbres transmitidas de generación en generación forman parte de una identidad que sus vecinos continúan conservando con orgullo.
Hoy, entre sus calles de piedra, sus parajes naturales y la memoria de quienes lo habitaron, Miedes sigue siendo un lugar donde el pasado permanece presente y donde cada rincón cuenta una historia.