Escena de la matanza. Mensario de San Bartolomé.
San Antonio de Padua fue un fraile franciscano portugués del siglo XIII, reconocido por su predicación elocuente y milagros. La devoción a San Antonio de Padua se consolidó y expandió en España rápidamente tras su canonización el 30 de mayo de 1232. Aunque la titular de la Iglesia de la Natividad de Miedes sea la Natividad, advocación mucho más antigua, consolidada en el calendario litúrgico romano para conmemorar el nacimiento de María, San Antonio y en un segundo plano la Virgen del Puente son los considerados patrones de Miedes.
Hasta la década de los ochenta del siglo pasado la celebración de las fiestas comenzaba el día que precede a San Antonio, 13 de junio, bajando a por la Virgen del Puente en romería y se subía al pueblo, quedando en éste hasta septiembre. El 13 de junio, San Antonio, era la fiesta del pueblo. A partir de los ochenta, debido al éxodo rural, la fiesta del pueblo, al igual que la romería de la Virgen del Puente, se pasó a celebrar en agosto.
Hoy día se sigue celebrando San Antonio, aunque ya no se hace el día 13 de junio, ahora se celebra el fin de semana más cercano a esta fecha, organizando una gran merienda en la Plaza seguida de un grupo de música que se alarga hasta bien entrada la noche.
El sacro paraje donde se encuentra la ermita de la Virgen del Puente es toda una amalgama de culturas y ritos históricos. La carta arqueológica data el lugar de Santa María, a las faldas del sacro monte donde se encuentra la ermita, en el Bronce Final. Aquí aparecieron unos brazaletes, que se encuentran en el museo de San Gil, datados en ese periodo (1.000 a.c). Desde entonces podemos decir que este lugar tuvo continuidad hasta la edad media donde aparece documentado, por Fray Toribio de Minguella en el siglo XIV, como una aldea perteneciente al arciprestazgo de Atienza. Es probable que la advocación más temprana, ya en época visigoda, sea Santa María, surgiendo posteriormente la advocación a la Virgen del Puente. La ermita que se encuentra en el sacro monte ya existía anteriormente a las fechas que en ella aparecen en la portada y en el ábside, principios del siglo XVIII. En el Archivo Diocesano de Siguenza han aparecido apeos del siglo XVII aparejados a esta ermita. Es señalar que en el suelo de la altiplanicie donde se encuentra la ermita hay excavadas tumbas antropomorfas que pueden datar de la Alta Edad Media, pudiendo estar asociadas a enterramientos eremíticos. Esta sospecha es debida a que algunos investigadores han catalogado como eremíticas las cuevas del entorno, sobre todo la que llaman “Del Gallo”.
Desconocemos los motivos por los que quedó deshabitado este poblado de Santa María. Dejando de lado leyendas, una de las probabilidades es que fuera victima de un saqueo por las tropas navarras que se encontraban en el castillo de Atienza. Sea como fuere, lo lógico es pensar que los últimos habitantes de este pueblo se dirigieran a Miedes, la tradición oral dice que por la subida de los ríos Pajares y Cañamares, aunque es posible que fuera por la próspera villa que era Miedes desde el siglo XV, siendo cabeza de señorío. Con todos estos datos sobre la mesa podemos deducir que muchos habitantes siguieron peregrinando a Santa María para honrar a la Santa. Lo que desconocemos es el momento en el que se dio el cambio de advocación de Santa María a la Virgen del Puente. En muchos lugares hubo pugnas en las cuales las advocaciones se cambiaban, es lógico pensar que algo similar pasó con la Virgen del Puente, claramente antes del siglo XVII.
Cuando se conoce la historia de una tradición o lugar se le otorga el sentido indispensable para seguir manteniendo dicha tradición.
Este año de 2025 el excesivo calor trajo consigo el riesgo de incendio, siendo des-aconsejable festejar la romería en el paraje de Santa María. En este caso se optó por hacer una procesión por el pueblo y comer todos juntos en el jardín de la iglesia. Ciertamente solo en casos excepcionales se debe de suspender centenaria romería, en caso contrario, si esta improvisada romería se implantase como el nuevo modelo de celebración, estaríamos ante la desaparición de una de las tradiciones, junto con los Ojojó, más antiguas de nuestro municipio. Ese peregrinaje al monte sacro de la Virgen del Puente, en donde todos, ese día, hermanados y en alegría nos comportamos como pueblo, dejando las rencillas que podamos tener motivados por una misma pasión y devoción.
El día 6 de diciembre podemos decir que dió comienzo la Navidad en Miedes. Ese día por la tarde se inauguró el alumbrado navideño, dando comienzo a la multitudinaria ronda de villancicos que se sucedió a continuación. Se repartieron vainillas, moscatel y anís durante la ronda. Los villancicos sonaron por todas las calles de Miedes, inundando de espíritu navideño nuestro pueblo. El día 24 de diciembre se volvió a repetir la ronda de villancicos; panderetas, almirez y zambombas suenan al unísono con un mismo objetivo, llenar de notas navideñas y de alegría a nuestro pueblo que por estas fechas y durante todo el invierno la soledad es su único compañero.
El año viejo, 31 de diciembre, algunas personas comen las uvas al son que manda el reloj de la Plaza. Se brinda y se comen turrones y uvas que el Ayuntamiento da a las familias que pasan ese día allí.
Para despedirme sólo quiero exponer el orgullo que es decir “soy de Miedes”, por ser un pueblo que quiere coger las riendas de su destino, que tiene alma, que todos remamos en la misma dirección y que, cada vez más, somos conscientes de la histórica villa que pisamos, del legado que nos dejaron los que nos precedieron. Por un 2026 cargado de nuevos proyectos y de asentamiento de los que ya tenemos. Gracias por formar de ello.